El Cabildo


El Cabildo

 ¿Cómo evolucionó el Cabildo?

El Cabildo porteño – con jurisdicción en Buenos Aires, parte de La Pampa, toda la Patagonia hasta Tierra del Fuego et Malvinas, el Litoral y la Mesopotamia – atendía infinidad de asuntos referidos a la entrada y salida de buques, manejo de tropas, nombramientos, renuncias y jubilaciones, órdenes y contraórdenes. Cabe recordar que fue allí donde se destituyó a Cisneros y se formó la Primera Junta de Gobierno. También, en ese sitio se enarboló por primera vez la Bandera argentina. Su construcción se inició en marzo de 1608. Una casucha baja, con paredes de adobe t techo de paja, que no despertaba el menor atractivo. Apenas estaba formada por une sala espaciosa para las reuniones y otro pequeño cuarto que hacía las veces de prisión. Todo era oscuro y poco ventilado.

Con el tiempo se fue agrandando. No mucho: su precariedad anunciaba el derrumbe. Las discusiones no tenían fin y la burocracia tampoco ayudaba, además se sumaban problemas de costos y planos. En 1725 se dio comienzo a la construcción del nuevo Cabildo, que habría de ser el estructuralmente definitivo. Pero los recursos no abundaban y se necesitaron 26 años más para terminar la obra principal. Sin embargo, esto no termina acá. Se redujo la cúpula, se modificó el balcón al repararse en 1879 se le dio un estilo italiano hasta que, en 1889, la apertura de la avenida de Mayo fue la responsable de que se demolieran los tres arcos del ala izquierda. El edificio quedó asimétrico. El peso era mucho, entonces se demolió la torre y se retiró la campana, la cual sería devuelta 51 años después. Así quedó hasta 1931, cuando la línea de la Diagonal Sur mutiló los tres arcos finales del ala que llegaba hasta la actual calle Hipólito Yrigoyen. En 1933, se lo declaró Monumento Histórico Nacional. La obra estuvo en manos del arquitecto Mario Bushiazzo, y la nueva era del Cabildo, tal como lo conocemos hoy, quedó inaugurada el 12 de octubre de 1940.

 El Cabildo en 1879, después de las modificaciones realizadas por el ingeniero Pedro Benoit

 El Cabildo en su estado actual, después de ser restaurado en 1940

Esclavos, duelos y la Plaza de Mayo


Esclavos, duelos y la Plaza de Mayo

¿Los aborígenes también eran esclavos?

Si bien la esclavitud de indios estaba prohibida par las Leyes de Indias, casi desde la llegada de los europeos a América eran habituales tres tipos de trabajo forzado con mano de obra indígena, la encomienda, la mita y el yanaconazgo. La encomienda se justificó con el argumento de que, aunque los indígenas eran seres humanos, no eran responsables de sus actos y, por lo tanto, debían ser “encomendados” al cuidado de otros. Y los conquistadores se transformaron en encomenderos, con derecho a recibir tributos de los aborígenes en dinero, especies y trabajo. La mita y el yanaconazgo tienen su origen en formas de trabajo incaicas. La primera fue transportada en un sistema de trabajo forzado en las minas y en los cultivos, y, según la segunda, se consideraba que los indios pertenecían a la tierra y podían ser vendidos o arrendados con ella. Esto implicaba para el indígena un trabajo obligatorio de por vida.
 
 Emeric Essex Vidal. Indios pampa en la puerta de un negocio de Buenos Aires. Acuarela, 1818.

¿En qué consistían los duelos?

Como en otras latitudes, el duelo criollo era un evento con normas no escritas que servía para “lavar el honor de alguno de los contendientes y ratificar su posición en la sociedad. Se trataba más de una afirmación de habilidad y de predominio sobre el contrario que de la búsqueda de su muerte y, a veces, sólo se intentaba marcarlo en el rostro con el cuchillo. Ésta era el arma personal de los paisanos, que también servía como herramienta de trabajo y utensilio. Cuando lo llevaban en la espalda, atravesado en la cintura y con el cabo asomando hacia la derecha, el filo iba hacia arriba, y si lo sujetaban adelante, entre el ombligo y la cadera derecha, éste iba hacia abajo. Sin embargo, los gauchos eran remisos a desenfundar el cuchillo e, incluso, cuando el adversario no era digno de ello, podían valerse simplemente des rebenque o hasta de la alpargata. Como armas defensiva, para desviar la puñalada, usaban el poncho, que se enrollaban en el brazo izquierdo y con éste separado del cuerpo. Y le dejaban una parte suelta, que podían utilizar tanto para distraer al rival con el movimiento de los flecos o darle chicotazos desdeñosos en la cara, como también - los más hábiles, para enredar con éstos el arma des contrincante

¿Qué función cumplía la Recova?

Era el edificio porteño del comercio por excelencia y dividía la principal plaza de Buenos Aires en dos. Desde 1803 había sabido ser lo más parecido a un shopping: ropa, frutas, licores… cualquier cosa que un porteño necesitara seguramente estaría allí. Pero las cuentas del Gobierno venían de capa caída y a Juan Manuel de Rosas (1793-1877) se le ocurrió que de aquel edificio podría sacarse buen dinero. Hasta entonces, el Gobierno federal cobraba los alquileres de los locales,. Pero la recaudación era baja. Así, don Juan Manuel decidió publicar en La Gaceta, el 23 de octubre de 1835, un aviso en el que anunciaba que La Recova se vendería en 300 mil pesos, un precio bastante alto para los valores del mercado.

El predio fue subastado dos veces, sin llegar jamás al valor fijado por Rosas. Once meses después, Nicolas de Anchorena, pariente de Rosas, se quedó con el edificio. Le costó 240 mil pesos, que no pagó porque el Estado le debía un monto similar. Fue así como, hasta 1883, esta familia lo administró. Esto es, hasta que nuestro primer Intendente, don Torcuato de Alvear, arremetió con el ejército de cien obreros para que el edificio se convirtiera en un recuerdo. Es que los comerciantes afeaban el paisaje, más aún después de 1881, cuando a su costado se erigió la Recova Nueva, de prolijidad envidiable. La Municipalidad le pagó a los Anchorena 22 millones de pesos por la expropiación del edificio. Cinco días de pico y pala bastaron para derrotar a los afligidos vendedores del primer shopping que tuvo, durante 81 años, la ciudad.

 Recova vieja y pirámide, acuarela de Carlos enrique Pellegrini.

¿Cuál fue el primer monumento patrio que se levantó?

Se acercaba el primer aniversario de la Revolución de Mayo y los capitulares – miembros del Cabildo dedicados a tratar temas municipales – estuvieron de acuerdo en llevar adelante la construcción de una pirámide evocativa. El centro de la Plaza (esto es, a la altura de la entrada de la Catedral) sería el lugar perfecto para ella. Al alarife Francisco Cañete, entendido en cuestiones de albañilería y arquitectura, el azar le jugó una mala pasada, ya que se puso manos a la obra el famoso día de la Asonada del 5 y 6 de abril de 1811. Fabricada de adobe cocido. Midió trece metros y se terminó en cuarenta y dos días. Era muy simple, con una reja baja que la enmarcaba. Al año de estrenada, se le pusieron faroles en sus vértices, primeras modificaciones de las muchas que vendrían. Ampliada en su tamaño, en 1912, fue trasladada al nuevo centro de la Plaza de Mayo (no tan al centro, ya que, por un error de cálculo, quedó desplazada un metro hacia la izquierda). Una placa rendiría homenajes a los dos primeros caídos en el frente de la Gesta de Mayo. En verdad, no eran los primeros, pero sí hijos de familias importantes Manuel Artigas y Felipe Pereyra Lucena. Esta resolución, llevada a cabo en julio de 1811, no se cumpliría hasta 1891. Reconocimiento sin prisa.
 La pirámide. Foto: Gamboa

Episodios históricos


Episodios de la historia de la Argentina

¿A qué batalla recuerda el nombre de la porteña calle Florida?

La batalla de La Florida, librada en Santa Cruz, Bolivia, en 1814, en los márgenes del río Piraí, casi termina con la vida del prócer Antonio Álvarez de Arenales. Los bandos estaban al mando de José Joaquín Blanco (realista) y José Manuel Mercado (vanguardia patriota), alias “El Colorado”. 

En la madrugada del 25 de mayo de 1814, Blanco atacó a las avanzadas de Mercado, que retrocedieron, tal como habían pensado, para incorporarse a la caballería de Warnes. No sin dificultades, Blanco intentó trasponer el río. Mientras tanto, Arenales ordenaba el contrataque con bayoneta y Warnes se lanzaba a un ataque furioso. Derrotadas las fuerzas de Blanco, retrocedieron hasta el pueblo para ofrecer resistencia. Warnes, que tenía sus asuntos pendientes con Blanco, lo retó al duelo. Montados en sus caballos, lucharon con la virulencia de los tiempos medievales. Blanco cayó muerto. Arenales, por su parte, enfrentó a solas lo quedaba de la caballería realista. Aunque mató con su espada a tres de ellos, fue dado por muerto con catorce heridas de lanza. Su cara despedazada y su cuerpo partido le valieron el apodo de “El Hachado”. Nadie creía que sobreviviría, pero gracias a los cuidados del médico y capellán, fray Justo Sarmiento, logró sobreponerse. Una cruenta batalla había sido ganada y el gobierno de Posadas dispuso que, en su honor, la famosa calle céntrica de la ciudad llevaría el nombre de Florida.

¿Qué ocurría en las fronteras en blancos y aborígenes?

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, había vastas regiones de lo que sería la Argentina, que aún permanecían en poder de las poblaciones originarias, fuera de la jurisdicción de los colonizadores. Y las zonas fronterizas desarrollaron particulares formas de vida: aunque en ellas existían tiempos violentos, cuando estos pasaban, y se relajaban las tensiones, se convertían en espacios de interacción comercial entre las distintas culturas. Los fortines, más que lugares de separación, eran con frecuencia los ejes sobre los cuales se generaba el intercambio. Es que el comercio convenía a ambas sociedades y era intenso. La documentación de la época muestra que era habitual que pequeñas partidas de aborígenes llegaran a los poblados blancos a intercambiar sus mercaderías y que los mercaderes lo hicieran en las tolderías. Así, aquellos ofrecían cueros, artículos de talabartería, tejidos, plumas de avestruz y sal, y estos, objetos de hierro, telas livianas, azúcar y aguardiente. Las relaciones entre ambas sociedades adquirieron un carácter más aguerrido y conflictivo a medida que fue creciendo la competencia por las tierras y el ganado, especialmente, a partir de la década de 1820.

  Patagones y aucas. Litografía de D’Orbigny y Lasalle.

¿Cómo eran las pulperías?

Eran el lugar de encuentro e intercambio por excelencia, no solamente par los criollos, sino también de indios y esclavos libertos. Además de ser almacenes de ramos generales, esos establecimientos tenían despacho de bebidas, donde los hombres se entretenían jugando a la taba, al sapo y a los naipes. Además, contaban con espacios destinados a las cuadreras, o carreras de caballo, a las riñas de gallos y al juego del pato. Allí, además, funcionaba el cambalache, el decir, el intercambio cotidiano de mercancías entre indios y blancos, del cual el pulpero obtenía no pocos beneficios.

 Carlos Morel, Payada en una pulperia. Óleo sobre tela, Museo Nacional de Bellas Artes

¿Qué eran los saladeros?

Eran establecimientos donde se elaboraba el tasajo o charqui, es decir, trozos de carne secada y conservada con sal, con la que se alimentaban principalmente los esclavos. Esta técnica se utilizaba ya en la colonia, como forma de aprovechar algo más de los animales sacrificados, aunque cuando la sal se importaba de España, no era un proceso rentable. Luego de los episodios de Mayo, cuando ya se podía asegurar el abastecimiento de sal des las Salinas Grandes, las medidas de la Junta fomentaron la exportación de tasajo a las regiones que tenían mayoría de mano de obra esclava. Entonces, los ganaderos encontraron así nuevas posibilidades comerciales e industriales. Allí se instalaban mataderos y saladeros que, paulatinamente, fueron incorporando nuevas técnicas en la faena y el aprovechamiento de los animales. Los principales aportes en este sentido provinieron del químico francés Antonio Cambaceres, que se radicó en Buenos Aires en 1829 Las exportaciones pasaron de 87 mil quintales de tasajo, en 1822, a casi 180 mil, en 1837, y más de 500 mil, a mediados del siglo. La industria fue declinando en función del ocaso del mercado esclavista.

  Carlos Enrique Pellegrini, el Saladero, aquarela

Фотографии вьетнамской войны


Фотографии вьетнамской войны

Чего то все про НТВ стали говорить. Даже не пойму - с чего бы. Уровень этого пропутинского канала рассчитан на старушек и ура-идиотов (что логично - а кто ещё за этого мерзавца голосует?) Видел я их передачи - это не журналистика, это уровень капустника ПТУ, сделанного, к тому же, двоечниками. А ведь примеров отлично сделанных пропагандистских трюков немерено. Но нынешние так называемые "репортёры" НТВ даже азов пропаганды не знают. Одним словом, учитесь:

Один из самых известных фотоснимков вьетнамской войны – плачущие детишки, среди которых обнаженная девочка, в ужасе бегут по дороге от пылающей деревни. Уже при первой публикации фотографии указывалось, что одежда девочки сгорела, поэтому она голенькая. Героический репортёр (не хочу называть фамилию – зачем лишний раз славить мерзавца), с риском для жизни пробрался к деревне, где случайно ухитрился оказаться на пути детишек. Именно появление репортёра спасло детям жизнь – их, как нежелательных свидетелей преступления, вот-вот застрелили бы кровожданые солдаты:


Нажав на кнопку фотоаппарата, фотограф успокоил детишек, укутал девочку в собственную рубашку (видите, как она кричит от боли - обожжена напалмом!), доставил детей в больницу, после чего передал в редакцию снимок и получил Пулитцеровскую премию за лучший антивоенный документальный снимок. Выше снимок в  том виде, в котором обошёл газеты, журналы и книги всего мира.

Не собираюсь обсуждать цели и степень вины сторон за Вьетнамскую войну. Это совершенно другая тема. Но в ходе войны этот снимок сыграл очень важную роль, сработав на пропаганду ДРВ (часто говорят Северный Вьетнам). И американский журналист был активным противником войны, так что мерзавцем я бы его не назвал, если бы, как противник войны, он бы просто делал подборки снимков в соответствии со своими убеждениями. Дело не в этом. А в чём?

А в том, что если ты называешь себя репортёром и считаешь возможным получать премию за репортерские фотографии, то будь любезен не врать в угоду своих политических воззрений. 

Вот ещё снимок. За него премию не дали. Нет напряжения. Снимок был опубликован, но прошел незамеченным. Потому что на нём видно, что вокруг гражданские лица, что дети каким-то образом пробежали мимо них, что «журналист-герой» не был одинок, не проник с риском для жизни за линию фронта, никого не спас. И девочка уже не кричит и не плачет, а сосредоточенно смотрит вперёд. Боль от ожога напалмом, видимо, прошла.


Оказалось, что снимок постановочный, что были сделаны дубли, что речь идёт о сьемке псеводдокументального ролика об ужасах войны.

Кстати, голенькая девочка уехала в США, где получила убежище. Затем переехала в Канаду, отрицательно относится к вьетнамскому правительству.

Но сколько крику было вокруг фотографии!

А вот ещё один знаменитый снимок. Наделавший не меньше шуму. В те годы даже трудно сказать, какая из фотографий сделала для Северного Вьетнама больше – голенькая девочка или этот снимок, на котором южновьетнамский генерал Нгуен Нгок Лон хладнокровно расстреливает несчастного пленного – то ли гражданского человека, то ли партизана:


Дело происходит 1 февраля 1968 года – первый день генерального наступления Северного Вьетнама и партизан.

Фотография на самом деле документальна (точнее, это кадр из короткого документального ролика). И её автор Эдди Адамс– не мерзавец (в отличие от автора первого снимка).

И сколько народу ушло в противники войны, благодаря этому кадру. Сколько тысяч раз поминали южновьетнамцам эту «жуткую расправу».

А теперь, вкратце, свидетельство автора снимка. Который долгие годы пытался рассказать, что именно изображено на снимке. Только кто ж его слушал-то..

На самом деле,  «несчастный пленный» - начальник команды палачей. Он не солдат, не боец. Его задача – вместе с группой подчиненных захватить и перебить членов семей офицеров полиции  – чтобы запугать, чтобы показать, «вот что будет с теми, кто не уйдёт из полиции», чтобы наказать всех родственников полицейских.

Пока другие воевали, эта расстрельная команда захватила  и расстреляла около 30 человек. Включая детей, женщин, стариков и старух. Расстреляли и захваченных у себя дома полицейских – причем их расстреливали после убийства у них на глазах детей и жён. На телах жертв найдены и ножевые раны, и следы избиений даже детей.

Главаря палачей захватили на месте преступления. Жители опознали его, подтвердили, что именно он командовал резней. Сам он тут же признался, что является офицером госбезопасности Северного Вьетнама, умолял пощадить... Генерал Лон увидел среди изуродованных мертвецов тело своего друга и тела членов его семьи – двоих детей и жены. «Ты это сделал?» - спросил он захваченного садиста? Тот видел, что вокруг свидетели, отвертеться невозможно. Поэтому зарыдал в голос: «Я, но я больше не буду никого убивать, меня коммунисты заставили убивать детей». Генерал в гневе выхватил пистолет и выстрелил.

Журналист рассказывал обо всём этом. Но кому интересна правда?  Десятки лет вопят о том, что этот кадр свидетельствует о жестокости южновьетнамского генерала. И никого не интересует, что ж там произошло на самом деле. 

Я бы тоже пристрелил этого негодяя, кстати. Как совершенно правильно сделал генерал.

Вот это пропаганда! А вы мне - "НТВ", "НТВ"... Ещё бы газёту "Телеграф" рижскую приплели, как образец ума, чести и совести нашей эпохи. Смешно же.

Historia de la Argentina


Historia de la Argentina (episodios)

¿Quién fue la creadora de la bandera?

El 19 de febrero de 1812, Manuel Belgrano se asomó al pequeño poblado Villa del Rosario sin saber, por aquellos días, que estaría convirtiendo a ese sitio en la ciudad patriótica por excelencia. Dada la aceptación que tuvo su escarapela azul-celeste y blanca en el Triunvirato, decidió hacer una bandera representativa de la Provincias Unidas del Río de la Plata. Entonces, se acercó hasta la casa de su amigo Vicente Anastasio Echeverría, el único rosarino que estuvo en el Cabildo Abierto de 1810, para comentarle la idea. Allí se encontraba su hermana, María Catalina Echeverría de Vidal, quien no dudó en ofrecerse a confeccionar el símbolo patrio. Se cree que estaba compuesta por dos franjas: una blanca y otra celeste, sin otro agregado, cumpliendo así con el sueño de Belgrano.

Flameó por primera vez el 27 de febrero de 1812, a orillas del río Paraná. Más tarde, Catalina se mudaría a San Lorenzo, a una casa cercana al histórico Convento de San Carlos, donde descansan sus restos, desde el 18 de julio de 1866.

¿Cuál era el lugar que recibía a “mujeres en penitencia”?

La Casa de ejercicios Espirituales, inaugurada en 1799 en las actuales avenidas Independencia y Lima, que hoy es el edificio mejor conservado entre los más antiguos de Buenos Aires. En aquellos tiempos, tenía une función primaria: era el lugar donde iban a parar no sólo las hijas descarriadas, sino también las esposas, cuyos maridos las acusaban por cualquier motivo, desde infidelidad hasta problemas de convivencia.

Allí mandaron a Mariquita Sánchez sus desesperados padres – en 1801 -, con la ilusión de que se le pasara la fiebre de amor hacia su primo Martín Thompson. Estéril esfuerzo. Tiempo después, el virrey Sobremonte aprobó el pedido de la damita en pos de su amor y reputación.

Una de las esposas de los miembros de la Primera Junta estaba embarazada. ¿De quién se trataba?

Para el 25 de mayo de 1810, Saturnina Otárola, segunda mujer de Cornelio Saavedra, estaba embarazada de siete meses. La enemistad de su marido con Mariano Moreno se hizo extensiva entre esposas, tanto que no tardó en difundirse el mote de “gata flaca” impuesto por Guadalupe Cuenca de Moreno hacia la parturienta. La guerra estaba declarada. Sin embargo, hubo un hecho que desconcertó a los charlatanes de la época. El 15 de agosto nacía Mariano Saavedra. ¿El nombre del enemigo a un hijo? ¿Sus padres habrían enloquecido? Nada de eso. Es que ese día, el cristianismo celebra la Asunción de la Virgen María, y era común que al pequeño se lo bautizara con el nombre María o Mariano. No sabemos si les habrá gustado la idea, pero que la tradición fue cumplida, seguro.

¿Qué edificación se levantaba donde hoy está situada la Casa de gobierno?

Fue Juan de Caray quien echó los cimientos del primer Fuerte. Utilizado por las autoridades coloniales hasta 1810, y por los patriotas (salvo durante el gobierno de Rosas), el Fuerte de Don Juan Baltazar de Austria o real Fortaleza de San Juan sirvió para defensa de ataques de piratas y posibles invasiones portuguesas. Era un reducto de líneas simples, casi cuadrado, rodeado por una muralla de defensa, con cuatro bastiones y un foso inundable. En 1867, un par de incendios dejó el edificio en muy malas condiciones. Durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento (1811-1888), intentaron remozarlo, rodeando de jardines y pintando su fachada de rosa, color que le dio la fama de Casa Rosada.

En 1882, Julio A. Roca (1843-1914) demolió la primitiva Casa y, con ésta, el último recuerdo del Fuerte. Allí mismo, sin embargo, mandó construir el definitivo Palacio del Gobierno (esquina de Balcarce y Rivadavia), de estructura similar al vecino Palacio de Correos. Ambos edificios se unieron en 1886 mediante el pórtico que actualmente es la entrada a la Casa Rosada. En 1941, fue declarada Monumento Histórico. Hoy, en su Museo pueden observarse algunos muros y una tronera que alguna vez supo ser del Fuerte.


Fuerte de Buenos Aires, acuarela de Emerc Essex Vidal

¿En qué año se inició la construcción de la catedral de Buenos Aires?

Grietas, derrumbes, deterioros, falta de dinero signaron lo que también sería declarado Monumento Histórico, esta vez, en 1942. Desde que el obispo Fray Alonso Guerra inició la construcción de la primera capilla en 1585, cinco fueron las catedrales que nacieron, siempre en el mismo terreno. Varias de ellas terminaron, literalmente, desplomadas. A partir de 1770 se sucedieron sólo demoliciones parciales: las grietas en la cúpula hacían que la iglesia “llorara” por todas partes; más tarde, el pórtico no concordaba con las proporciones del edificio, ni las torres coincidían con el estilo del tempo. Finalmente, fue consagrada en 1804, por el último obispo de la era hispánica, Don Benito de Lué y Riega, quien le agregó el frontis y las torres. Frente a la Plaza de Mayo, en la calle Rivadavia esquina San Martín, nuestra hoy sólida Catedral Metropolitana conserva los restos del General don José de San Martín (1778 – 1850).


Calle de la Catedral, acuarela de Carlos Enrique Pellegrini